Preparando la vuelta al cole
Se acerca septiembre, ese mes que muchas familias esperan con ansia, otras con nervios… pero que siempre supone un cambio de rutina y de etapa para los más pequeños.
Ya sea porque comienzan el colegio en preescolar o en primaria, o porque van a reencontrarse con sus compañeros y maestros después de casi tres meses, la vuelta al cole es un punto de inflexión muy grande después de un verano con otros planes y rutinas en casa. Incluso cuando somos mayores, los recuerdos sobre el inicio del curso son muy intensos, ¡por algo es que muchos adultos casi consideran que el inicio del año es en septiembre y no en enero!

¡Nuevo colegio!
Tanto si tu niño o niña va a empezar el colegio por primera vez como si se está enfrentando a un cambio de centro, septiembre puede ser un mes lleno de incertidumbre. Los niños más grandes pueden hacerse a la idea de lo que esperar, pero no son capaces de visualizarse a sí mismos en un centro nuevo con otros niños que no conocen y que probablemente ya tengan sus grupitos de amistades. Los más peques viven este momento desde la novedad y también el no saber qué les espera, por lo que pueden mostrarse contentos e ilusionados los días previos pero romper a llorar cuando se dan cuenta que se tienen que quedar sin sus padres o cuidadores durante varias horas en un lugar desconocido.
En cualquier caso, los cambios pueden suponer estrés, ansiedad, interés e ilusión a partes iguales. Unos niños se adaptan maravillosamente desde el minuto uno, otros tardan semanas en acostumbrarse. Otros irán con mucha alegría los primeros días, hasta que se dan cuenta de que eso de ir al cole no es algo anecdótico sino que va para largo, y comienzan a mostrar señales de «retroceder» en hábitos cotidianos que ya tenían totalmente interiorizados. En el caso de los niños mayores puede acentuarse, ya que son más conscientes de su entorno y pueden sentirse solos o fuera de lugar los primeros días hasta que comienzan a hacer nuevas amistades o a moverse por el nuevo espacio.

Antes de empezar el curso…
Lo que está claro es que no podemos pasar de tener días de vacaciones sin horarios ni rutinas a, de la noche a la mañana, plantarlos en el patio del cole con la mochila e irnos a trabajar. Como cualquier cambio, es mucho más fácil para los peques (y, por tanto, para quienes les acompañamos) hacerlo gradualmente:
- Si tu niña o niño va a empezar preescolar, siempre es buena idea trabajar en verano los hábitos que se le irán inculcando en el cole. Por ejemplo, colgar la mochila de una percha, dejar los zapatitos a un lado cuando se los quite, ser capaz de abrir y cerrar la fiambrera o el yogur o aprender a desvestirse y vestirse solo. El tema de dejar el pañal y que se les exija estar preparados para usar el retrete da para otro artículo (¡si quieres saber nuestra opinión al respecto háznoslo saber en los comentarios!)
- Adapta su rutina unas semanas antes a la que tendrán en el centro. Ir acostumbrándose a madrugar (por ejemplo, despertándolos cada día un ratito antes), a dormirse más temprano, a comer a las horas a las que comerán cuando vayan al cole… Es algo que se puede hacer poco a poco y que beneficia a toda la familia ante el cambio de ritmo del día a día que conlleva septiembre.
- Ten una actitud positiva, pero no les mientas. Es importante que sepan que empezar un colegio nuevo tiene muchísimas cosas buenas, pero también tienen que saber que papá y mamá no estarán allí («aunque iremos a buscarte después de la hora de comer»), que tendrán una profesora o un profesor nuevo (y, si no sabemos como se llama ni como es, no inventárnoslo)… Les podemos hablar de los juguetes y actividades que habrá en el aula, pero ser conscientes de que también tendrán que seguir unas normas y compartir y colaborar con sus compañeros. Resolver todas las dudas que podamos y ser honestos cuando no podamos darles una respuesta («pero lo averiguaremos, ¿quieres que unos días antes llame al cole por teléfono y pregunte?») les dará tanto seguridad como la certeza de que, incluso si no es lo que esperaban, estamos listos para escucharles y entenderles.
- Preparar el material juntos te ayudará a anticipar lo que se viene, y a porporcionarles un sentido de pertenencia hacia el centro y hacia sus propios objetos. Si empieza a reconocer sus libros, su mochila o su uniforme, podrá imaginarse utilizándolos, y a la vez serán un punto de anclaje emocional («de todo lo desconocido, esto sí lo conozco y lo he visto antes») cuando comience el curso.
- Los niños más grandes que sientan mucho miedo o ansiedad con un cambio de cole podrían beneficiarse del trabajo de algún psicólogo infantil que les proporcione herramientas y actividades para enfrentarlo mejor. No descartes pedir ayuda, tanto antes de empezar el curso como una vez ya haya comenzado, si notas que tu hijo o hija está pasándolo mal en este proceso.
- Cuéntale cómo te sentías tú cuando ibas al cole. A qué jugabas en el patio, como eran tus profesores, cómo preparabas la mochila… Para ellos es difícil entender que los adultos también fuimos niños, pero les ayuda saber que hemos pasado por lo mismo, para bien y para mal.

De familia a familia
Mientras preparábamos este texto, hemos preguntado a las familias que nos siguen en Instagram y que tienen una experiencia más larga en la crianza qué consejos le darían a los padres que se están enfrentando al inicio del cole por primera vez. No te lo pierdas, ¡seguro que alguno de estos consejos te es de mucha utilidad!
- Los cuentos que tratan sobre la vuelta al cole, pasear por la zona para que le sea familiar, e incluso el juego simbólico para recrear las rutinas escolares pueden ser de gran ayuda a la hora de enfrentarse al temido mes de septiembre.
- ¡El cojín o peluche de apego de tu peque es un aliado en este proceso!
- Los padres y cuidadores no podemos olvidar que empezar el colegio es un cambio importante. Si recordamos cómo nos sentimos al comenzar un nuevo empleo, podemos hacernos a la idea de la incertidumbre y nervios por los que pasa nuestro niño o niña.
- Los maestros y maestras saben muchísimo sobre su campo, pero no conocen a nuestro peque tanto como nosotros. Es importante dejarnos asesorar, pero no que nos apabullen o se enfrenten a la forma en la que criamos y acompañamos a los niños y niñas (siempre que esta educación parta desde el respeto, como siempre defendemos en Nenene).
- Paciencia y cariño extra. Si hace falta, incorporar nuevas rutinas que le hagan ilusionarse cada día y esperar algo divertido al salir de clase. Pasar por una cafetería que le guste, ir a su parque preferido… Esos pequeños detalles pueden hacer que la jornada escolar se les pase mejor.
- Y la más importante para los papás y mamás: Recordemos que los primeros días son solamente eso, primeros días. Todo pasa, todo va mejorando.