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Esos juguetes de toda la vida

Los juguetes que encontrarás en Nenene son, muchas veces, versiones modernas de los de «toda la vida». ¡Hoy te hablamos un poquito de su historia!

Un viaje a la infancia

Los juguetes tradicionales han sido compañeros inseparables de los niños a lo largo de la historia: les proporcionan entretenimiento y alegría, fomentan la imaginación y contribuyen al desarrollo de habilidades fundamentales. Desde un punto de vista antropológico, los juguetes no son solo objetos de entretenimiento, sino que reflejan las culturas, valores y prácticas sociales de las sociedades en las que se originan. Los primeros juguetes, encontrados en excavaciones arqueológicas, eran simples figurillas de animales y muñecas de arcilla, piedra o madera, que datan de miles de años. Estos objetos revelan cómo los niños de antaño, al igual que los de hoy, utilizaban el juego para imitar a los adultos y comprender el mundo que los rodeaba.

A lo largo de la historia, los juguetes han evolucionado con la tecnología y los cambios sociales, pero su esencia sigue siendo la misma: son herramientas poderosas para el aprendizaje y la expresión creativa. Acompáñanos en este viaje, salpicado de nostalgia, a través del tiempo:

¡A construir!

Los bloques de construcción de madera son un juguete clásico que ha resistido la prueba del tiempo. Su simplicidad y versatilidad convierten en el juguete ideal para fomentar la creatividad y el desarrollo de habilidades motoras finas en los niños: el juego desestructurado por excelencia. Los bloques de madera han sido utilizados durante siglos, con evidencia de su existencia en civilizaciones antiguas como Egipto y Mesopotamia.

En el siglo XIX, Friedrich Fröbel, el fundador del concepto de jardín de infancia, popularizó el uso de bloques de construcción como una herramienta educativa. Fröbel creía que estos bloques ayudaban a los niños a comprender conceptos matemáticos y geométricos de manera lúdica. Hoy en día, los bloques de madera siguen siendo una opción popular entre padres y educadores debido a su capacidad para estimular la imaginación y el pensamiento lógico, ya que permiten a los niños construir universos enteros partiendo de la nada.

Las muñecas, eternas compañeras

Las muñecas son uno de los juguetes más antiguos conocidos por la humanidad. Se han encontrado muñecas en excavaciones arqueológicas de civilizaciones antiguas, como Egipto, Grecia y Roma. A lo largo de la historia, las muñecas han servido como reflejo de la cultura y las normas sociales de cada época. Y no sólo como juguete, sino también como un preciado objeto de colección, una obra de artesanía o un elemento más en la construcción de miniaturas y maquetas.

En el siglo XIX, las muñecas de porcelana se convirtieron en un símbolo de estatus y elegancia, tanto para niñas como para mujeres jóvenes que se entretenían elaborando sus ajuares y decorando sus casitas, mientras que en el siglo XX, las muñecas de trapo y las muñecas de plástico ganaron popularidad debido a su durabilidad y accesibilidad. Las muñecas permiten a los niños explorar roles sociales, desarrollar habilidades de cuidado y expresar sus emociones. A través del juego con muñecas, los pequeños aprenden a empatizar, a comunicarse y a comprender las relaciones interpersonales. Jugando con ellas, pueden otorgarles el papel que deseen (el de bebé, el de amiga o el de superhéroe) y ocupar ellos el papel protagonista del juego (y jugar a ser un papá o una profesora, por ejemplo).

A jugar a la comba

La comba para saltar, también conocida como cuerda de saltar, es un juguete simple pero lleno de beneficios para la salud y el desarrollo físico de los niños, hasta el punto que en los últimos años se ha popularizado como elemento deportivo para adultos. Su origen se remonta a tiempos antiguos, con referencias a juegos similares en la antigua Grecia y China. Saltar a la comba no solo es una actividad divertida, sino que también mejora la coordinación, la resistencia y la salud cardiovascular, ¡y puede jugarse tanto en solitario como en grupo!

En el siglo XX, la comba se convirtió en un elemento básico de los patios de recreo y las actividades al aire libre. Los juegos de comba también fomentan la socialización y el trabajo en equipo, ya que los niños a menudo se turnan para saltar y girar la cuerda. Además, es una excelente manera de que los niños liberen energía y se mantengan activos.

Jugando a ser los más veloces

Los coches de juguete han capturado la imaginación de los niños durante generaciones. Desde los primeros coches de metal fundido en el siglo XIX hasta los detallados modelos a escala y los coches de control remoto de hoy en día, pasando por las marcas que fabrican utilizando materiales reciclados o sostenibles, estos juguetes han evolucionado significativamente a lo largo del tiempo, igual que lo han hecho los vehículos reales.

Los coches de juguete permiten a los niños explorar el mundo de la velocidad y la aventura, repasar las normas de circulación, ¡e incluso competir entre ellos! Además, estimulan su creatividad y habilidades motoras. Cabe destacar que los coches de juguete a menudo fomentan el juego compartido, ya que los niños crean carreras, circuitos y escenarios imaginarios con amigos y familiares.

Las cocinitas

Los juegos de cocinitas (o comiditas) son una forma maravillosa de que los niños imiten y comprendan el mundo que les rodea. Estos juguetes permiten a los pequeños asumir roles adultos, como cocinar y servir comida (a menudo a los propios adultos, que esperamos pacientemente nuestro café imaginario y nuestra pizza hecha con hojas de los árboles), lo que les ayuda a desarrollar habilidades sociales y prácticas. Los juegos de cocinitas han existido durante siglos, con versiones simples de madera o metal en épocas pasadas, y versiones más refinadas con agua de verdad en la actualidad.

Y es que hoy en día los juegos de cocinitas son más detallados y realistas, y a menudo incluyen utensilios, alimentos de juguete y electrodomésticos en miniatura con diseños que imitan a los de verdad. Jugar a las cocinitas fomenta la imaginación, la coordinación mano-ojo y la comprensión de conceptos básicos de nutrición y cocina.

¿Y el osito de peluche?

El peluche más clásico es, sin duda, el osito. Conocido en los países anglosajones como «teddy bear», debe este nombre al presidente de los Estados Unidos Theodore Roosevelt, que a principios del S. XX se negó a disparar a un oso en una cacería. Este hecho se destacó en la prensa por parte de algunos caricaturistas, y uno de ellos dibujó el oso de una manera tan adorable que el inventor Morris Michtom no pudo evitar crear una versión de juguete.

Los ositos de peluche son adorables y abrazables, y desempeñan un papel importante en el desarrollo emocional de los niños. A través del juego simbólico, los pequeños aprenden a expresar sus sentimientos, desarrollar la empatía y gestionar el estrés. Además, los peluches a menudo se convierten en confidentes y compañeros inseparables, lo que conocemos como muñeco de apego, proporcionando consuelo y seguridad a sus pequeños propietarios humanos.

Los juguetes tradicionales han sido compañeros inseparables de los niños a lo largo de la historia: por algo es que han perdurado en el tiempo, ya sera en una versión o en otra. Cada uno de estos juguetes desempeña un papel crucial en el desarrollo emocional, social y físico de los niños. Al elegir estos juguetes clásicos para nuestros hijos, estamos fomentando su crecimiento integral y creando recuerdos que durarán para siempre.

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